Os cuento un secreto , por más que van pasando los años, por más que las revisiones se van espaciando en el tiempo, los días de revisión pueden conmigo.

Són días donde el ” aquí y ahora” importa mucho y donde el miedo distraído entre el trabajo y nuestra marcha diaria gana terreno y se apodera de mí, ese miedo viejo conocido que normalmente suelo mantener a raya pero ese día no logro controlar.

Su sonrisa constante acompañada de su energía inagotable me guían y apartan a los fantasmas que durante la noche anterior toman fuerza de nuevo sacudiendo mi vida , pero tan solo unas horas después todo cambiará, intento dormirme con ese pensamiento…

Y llega el día de ir al hospital , y ella se levanta con la inocencia de que va al colegio como cualquier otro día, porque no tiene por qué pasarlo mal antes, hace seis meses que no vamos y cuando le digo que vamos de revisión hoy me deja sin palabras : ” Revisión de qué”, ella no tiene conciencia de nada de su enfermedad y seis meses es tiempo más que suficiente para que no lo asocie a algo de su vida , bendita inocencia de los niños y sobre todo lo bueno que ha sido para ella quitarse toda la carga emocional que esto arrastra.

Eso sí inmediatamente después me dice que no quiere que la pinchen, su cruz durante todo el proceso , eso es más díficil de olvidar, pero ya lo lleva con una entereza admirable.

Y pasamos el día de revisión , y como no podía ser de otra manera todo está genial porque solo hay que verla , sus ganas de comerse el mundo, sus infinitas actividades diarias extraescolares o no , tan sólo hay que detenerse unos instantes a observar para lanzar el miedo a paseo.

Y después yo la miro y siento que no la puedo querer más .

 

secreto

Otro día os contaré otro secreto, lo bueno que es emocionalmente tener un sitio como ” El jardín de los sueños” en el hospital, un sitio mágico.

 

 

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