Empecé a donar sangre en la Universidad cuando tenía edad y peso suficiente para hacerlo  en las unidades móviles que iban al Campus y ese pequeño gesto me hacía sentir bien, daba algo mío a alguien que lo necesitaba.

El resto de gestos solidarios casi siempre se solían concentrar en la época de Navidad donde se nos despierta un espíritu que parece estar dormido el resto del año, ahí con mis becas ( mi dinero) me animaba a hacer alguna aportación cuando había ” Telemaratones o la Gala Inocente Inocente”, participaba en alguna rifa o comprando calendarios y se asomaba por la   televisión  imágenes de futbolistas acercándose a hospitales a darle regalos a niños pelones que veia de refilón.

Un billete de diez mil pesetas del año 1998 debió de ser gastado por mi madre para hacer su compra, el destino le deparó que jamás la haría y ese billete fué a parar a los dannificados del huracán Mitch, quizá la aportación solidaria que hice de adolescente que mejor recuerdo por el dolor del momento.

Tuve varios años a un niño apadrinado en ” Ayuda en acción ” y sin darme cuenta siempre he sentido una atracción hacia las ongs que intentan mejorar la vida de los demás, pero no se materializaba en mucho más de lo que digo, algo muy anecdótico, hasta que la vida años después me tenía preparada una prueba que cambiaria por completo mi forma de vivir y de entender el mundo.

Tuvo que pasarle a mi hija, mi única hija con tan solo 19 meses para entender que aquellos niños pelones que veía de refilón en televisión felices con una camiseta o balón de fútbol podían ser nuestros propios niños, mi adorada niña.

Y desde hace tiempo como seguro muchos de vosotros seguia con una mezcla de admiración e interés a un chaval malagueño que estaba esperando un transplante de medula  y decidió dar un paso adelante y con su ejemplo concienciar de la importancia que tiene la solidaridad en este caso para salvar vidas , con el lenguaje más cercano su propio ejemplo, hablando de tú a tú , sin medias tintas pedía a la sociedad que se hiciesen donantes de medula, una forma sencilla de dar vida en vida y se planteó el #retounmillón .

Y vaya si llegó su mensaje, sus seguidores en redes se multiplicaban por días, sus palabras empezaron a remover conciencias y de los me gusta y compartidos pasaron a multiplicarse el número de personas que querían hacerses donantes de medula porque sus palabras tocaron muchos corazones y porque nos parecía increible que un chaval de 20 años hablase de manera tan sabia en esa situación límite que estaba viviendo, con ese coraje, con esas ganas de vivir y de comerse el mundo, porque hay personas que tienen el don de que su mensaje llegue y de que su vida tenga un sentido.

Si todavia no sabes de quien te hablo es de un gran tipo , Pablo Raez, de 20 años , de Marbella que el sabado murió dejando  un vacio en muchos que seguíamos de cerca su lucha ante la leucemia, ante su reto del millón de donantes , que nos decía que lo triste no es morir sino no saber vivir, que nos daba lecciones para que aprovechásemos cada minuto y cada día que la vida nos ofrece  y sobre todo que guiaba a muchos que estaban en su situación .

Te animo a que  des el paso , que sigas con su legado y que si todavía no lo eres te hagas donante de medula osea , muchas de las donaciones que se harán efectivas en los próximos meses-años serán gracias a su campaña en redes sociales, y muchas vidas seguirán gracias a su mensaje que traspasó , por eso el será siempre eterno.

Finalmente hubo una causa que me encontró a mí , descubrí la grandeza de las pequeñas cosas, lo extraordinario de la normalidad y a conectar con lo que es realmente importante en la vida.

Llevo cinco años inscrita en el registro de donantes de medula de la Fundacion Carreras , espero alguna vez me llamen para hacer efectiva esa donación

SIEMPRE FUERTE.

pablo-raez

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