El 8 de enero sigue siendo el día mas negro en mi calendario, y ya van 17 años, tal día como hoy hace 17 años sobre las cinco de la tarde le desconectaron las máquinas que  mantenían con vida a mi madre, la razón ya no se podía hacer nada…

Nunca es bueno pasar una temporada en el hospital, que os voy a contar, mucho menos si la pasas con un hijo porsupuesto, pero las Navidades del 97-98 fueron horribles, desde el 11 de diciembre hasta este día pasamos todos y cada uno de los días aferrados a una cruel estadística que nos decía que había un 99% de posibilidades de que no saliese bien, bueno mas bien desde el día 13 de diciembre que fué cuando ingresó en UCI.

Deciros que todavía a día de hoy le doy a veces vueltas a la cabeza de lo que no se pudo hacer bien, los dos días en planta sin saber muy bien lo que tenía y ella soportando un dolor inhumano y mas preocupada por  la mala noche que me había hecho pasar ( pero así son las mamás) , en fín supongo que es algo normal porque no se puede aceptar de manera tan fácil algo tan duro y tan repentino.

Pues sí hay cosas que te llevan al otro mundo en menos de un més y no son la maldita palabra de cinco letras que estamos cansados de oir, una maldita pancreatitis necrohemorrágica se llevó a mi madre para siempre en 28 días, y con ella una parte de mí.

Ella no se lo puso nada fácil , no sabía a quién se enfrentaba,una mujer valiente , decidida y con muchas ganas de vivir, que se cuidaba mucho en sus hábitos, con sus cosméticos para llegar a viejita en muy buenas condiciones, pero el caso suyo era el mas grave qeu se había visto hasta ahora en el hospital, literalmente el páncreas le reventó esparciendo su jugo por todos sus órganos, y cuando se dieron cuenta de que no era una inflamación externa sino interna se qeudaron alucinados de cómo aguantaba el dolor y en cuanto pudieron  ( a los dos días ), la ingresaron en UCI y la sedaron, no sabíamos que al hacerlo ya nunca más hablaríamos con ella, esa noche había dormido yo allí y ella estaba mal porque no me había dejado descansar y es que le dolía todo mucho.

Y la maldita estadística de los hospitales nos decía que había un 99,9% de posibilidades que no saliese , pero los días y su corazón hasta en ocasiones hicieron creer lo contrario, porque las ganas de vivir a veces hacen que el 0,1% que te dan se conviertan en un mundo, y yo llegué a creer que la fuerza característica de mi madre lo conseguiría, de verdad qeu sí, cuántos mas días pasaban , mas operaciones le hacían , mas creía que podía existir el milagro qeu necesitábamos, el milagro de Navidad, pero finalmente el milagro no se hizo y un día como hoy la perdimos para siempre.

Durante esos largos días de UCI solo la podíamos visitar en un horario de mañana y de tarde y solo teníamos una sala de sillones que compartíamos con otros familiares en las mismas circunstancias que nosotros, cuánto dolor allí dentro, cuantas vidas destrozadas ví durante esos eternos días , eso para mí fué como una hostia que me hizo despertar de la idílica vida de adolescente qeu vivía, universitaria estudiando al calor de sus padres con la comida hecha por su mamá todos los días, sin problemas, solo estudiar, solo vivir. Pues no , en esas paredes, la vida se decidia a cada segundo, y cuando alguien se iba era un duelo compartido, debo de decir que las estadísticas allí eran pésimas por lo menos en esos días porque se fueron casi todos, excepto dos personas que yo recuerde, así que asimilar eso junto con el dolor insoportable de haber perdido el pilar de mi vida me hicieron que estuviese tocada mucho tiempo.

Cuando se fué tenía 57 años , yo 21 recíén cumplidos, mis hermanos ya eran mayores y estaban casados, 32, 35, lo que hubiese dado yo en ese momento por ser la mayor, y sabéis por qué es por haber podido disfrutar de mi madre 35 años, no hay edad buena para que se vaya una madre, pero la de 21 años os digo que fué muy complicada para mí, nos quedamos en casa mi papá y yo y uno de mis hermanos vivía en Barcelona y el otro por entonces en Córdoba, vaya plan, mi tía preferida, la hermana de mi mamá se quedó con nosotros un tiempo pero luego volvió a Barcelona con sus hijos, y ahí empezó nuestra vida solos.

De esos recuerdos malos que se quedan era el olor cuando me ponía la mascarilla , el gorro, la bata y los calzos para entrar  a verla, el mejor momento del día, porque era cuando podía estar junto a ella y le hablaba, ese olor era muy desagradable para mí porque lo asociaba a mucho dolor, a un nudo en la garganta que no me dejaba respirar, a un dolor muy díficil de soportar y asumir, quién me iba a decir a mí que años después ese olor me iba a acompañar en la habitación de aislamiento con mi hija, eso junto al schock del diagnóstico lo recuerdo como lo más horrible, no soportaba ese olor que me recordaba al fatal desenlace, no soportaba la mascarilla puesta, era horrible, pero allí estaba mi hija para guiarme con su sonrisa y sus saltos en la cunita del hospital atada a su cablecito, guiándome y diciéndome que esta vez la estadística estaba a  nuestro favor, y que todo iba a salir bien y que el nudo se tenía que ir quitando porqeu la vida ya me había quitado a uno de mis pilares y no iba a pasar ahora lo mismo , se volvió a cumplir la estadística y recuperamos nuestra vida como todos sabéis de sobra.

Hoy tenía que hacerlo, lo siento , una entrada con nudo en la garganta , triste pero con mucho sentimiento hacia una de las personas fundamentales en mi vida, gran parte de lo que soy se lo debo a ella, mi carácter, valores… están ligados a lo que ella me inculcó y aunqeu tuvimos esa tremenda desgracia me siento tremendamente afortunada de haberla tenido como madre, su falta me afecta a mí, a mis hermanos, mi padre y a mi hija también, sería su persona de roze y la querría con locura, de eso no tengo ninguna duda, que pena  me dá pensarlo también .

En contraposición hoy ha sido la ” vuelta al cole” y Begoña un año más se ha puesto sus mejores galas, ha elegido un juguete y ha vuelto a llevar la piruleta para repartir caramelos y piruletas, se ha ido contenta y yo más de verla, luego cuando ha vuelto del comedor con ganas de ir a su baile de bailarina y allí se lo ha pasado en grande, ese es mi contrapunto, mi niña siempre consigue arrancar una sonrisa en mí, aunqeu mientras ella estaba bailando y yo mirando el belén que todavía estaba puesto allí a las 5 en punto con la mamá de sus amiguitas , he pensado que a esa hora me apagaron a mí también algo que ya nunca volverá a estar encendido, el calor qeu solo una madre sabe dar, hoy no he ido a flamenco, no tenía el cuerpo para muchos taconeos.

PD- Mi madre me hacía muchas fotos de peqeuña también , a pesar de que antes no había tanta tecnología, pero me da una rabia inmensa no tener fotos de las dos juntas de los últimos años, os pongo una que me encanta desde que era pequeña y es una familiar nuestra, con mi madre de la mano.

Escanear0057

 

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