Pues el pasado viernes día 30 a las 8 de la mañana estábamos puntuales esperando que abriesen admisión para que nos diesen los papeles para subir a CMA ( cirugía menor),  que era donde teníamos que estar ese día para por fin pasar la última prueba.
 Begoña sabía que iba a quitarse lo que tenía dentro pero ella no sabía que tenía que pasar, que le tenían que hacer y sobretodo su eterna pregunta, si le iban a pinchar, estaba contenta desde por la mañana sobretodo porque la despertó su prima Nuria que se vendría con nosotros y con mi papá al hospital.

mi guapppa

Una vez allí le dieron su pijamita y algo para entretenerse haciendo un dibujo, en la sala en total habían seis niños, todos con cirugías menores sin mucha importancia, el expediente de Begoña sobresalia de forma escandalosa en el mostrador, gordísimo, ningún niño tendría que tener un expediente así en un hospital, el anestesista al preguntar quien era Begoña y verla tan espabilada le dijo algo gracioso y le dijo que ya mismo nos veíamos, sus preguntas fundamentales, que no estuviese resfriada, ni tos ni mocos, el termómetro ya se lo habían puesto las enfermeras para comprobar que no tenía fiebre, aproveché para pedirle entrar en quirofáno hasta el momento de dormirse, le dije que estaba acostumbrada a hacerlo en UCI cuando la habían dormido y que ella así estaría mas tranquila, el me dijo sin problema, las enfermeras se acercaron a mí y me dijeron que ni se me ocurriese decir nada  a las otras mamás , que era algo excepcional, no tendría que ser así porque evitar la ansiedad de los niños beneficia a todos, las pequeñas grandes cosas de las que habló en jefe de servicio.

valiente

Pues a las 9:15 ya entró el celador a por ella, sería la primera, por edad supongo y por ser algo muy rápido, así que allí que nos fuimos al paseillo que da la entrada al quirófano, allí el celador nos dijo que nos despidíesemos de ella y yo le dije que iba a entrar , que el anestesista me había autorizado, el dijo que no podía ser pero que iba a preguntarlo, al final salió con una bata , un gorrito y unas calzas ( viejos conocidos para mí) y otra vez diciéndome que no se enterase nadie, vaya.

Estuve hasta que la durmieron, no es agradable, pero ella entró tranquila y eso me vale mas que de sobra, por primera vez la durmieron con mascarilla, se durmió un poco llorosa pero rápido y luego ya me salí, la operación duró hasta las 9:40 o así ya salió el cirujano diciéndonos que todo había ido bien y nos dió el reservorio ,  que ella se estaba despertando, para esas horas ya había llegado mi cuñada Paqui, mujer de mi hermano mayor que siempre nos acompaña en las pruebas decisivas, así que seguimos esperando hasta que apareció por la puerta en su camilla y la volvieron a meter en la sala, venía nerviosa y con ganas de quitarse la vía que llevaba en la mano, según ella le dolía, pero a ella se le veía bien espabilada e inquieta y pronto empezó a hacer de todo.

porta

Este artilugio que no mide mas que una moneda de euro es el reservorio, el port a cath , es decir el catéter interno subcutáneo que ha tenido dentro conectado a la vena yugular y por el que ha recibido su tratamiento y buena parte de sus analíticas, ha estado con el dentro casi tres años, menos un mes exacto , porque un día 30 de junio se lo pusieron y un día 30 de mayo tres años después se lo quitaron, para nosotros tenerlo en la mano y ver que ya está fuera representa poner como un punto y aparte a todo lo que ha pasado, seguiremos de revisiones, siempre con los dedos cruzados y siempre pidiendo que se cumplan lo que es normal que pase, pero ese día nos emocionamos al ver que por fín la medalla de esta guerra sin cuartel y demasiado larga ya estaba en nuestras manos.

Una vez mas Begoña dió muestras de su naturaleza fuerte, de su valentía a la hora de afrontar el día siempre con una sonrisa, de su recuperación de la anestesia ultrarápida, quería leche, batido , pero bueno empezaron con agua, luego con zumo, luego un yogur y cuando la vió el anestesista como a la una ya dijo qeu nos podíamos ir, imaginaís lo que quería, comerse una hamburguesa, y ese día como no le dimos su capricho, nos fuimos junto con mi cuñada y mi sobrina mayor que llegó al salir de trabajar , con todo el pecho cubierto por varios apósitos y ella feliz de salir del hospital, era lo único que quería desde el principio.

ronyyy Que cara después de todo, es una fenómeno.

Cuando tuve el reservorio en mis manos primero le miré los pinchazos que se notaban perfectamente, luego le eché una foto y la mandé por wassap  a gente que había sido importante para mí en la enfermedad, y después cuando me quedé sola porqe solo podían estar dos personas de acompañantes lo apreté fuerte en la silicona que tenía y pedí que esto fuese el final para siempre, tan sencillo, tan importante.

Lo vió su doctora antigua que me la crucé, subí a enseñárselo a su doctora y después colgué algunas fotos en facebook para que mis amigos supiesen lo bien y rápido que había ido todo, perdón por no ponerlo antes aquí, pero los días se me hacen cortos últimamente.

Ese día tuvo detalles de gente que se acercó a verla, a interesarse y que hasta le tenía un detalle que ella agradeció mucho, a todos mi agradecimiento por entender la importancia del día para nosotros.

Las recomendaciones, curárselo durante cinco días con betadine, y esos días tapado y luego fuera, esta noche después de ducharse ya se ha quedado con el destapado pero puedo deciros que nuestro verdadero calvario final ha sido despegarle las pegatinas, las primeras enormes y las otras también aunqeu mas pequeñas, que ratos y berrinches mas malos ha pasado en esos momentos, por lo demás como si nada.

Estoy muy harta y quemada de ver pasar malos ratos a mi hija, con solo cuatro años le he visto hacerle tantas cosas sin yo poder hacer nada para evitarle el sufrimiento que tanta impotencia me ha quemado viva, de todas formas me sigue asombrando la capacidad que tienen los niños para en un segundo volver a estar bien, son grandes por eso, y sí estoy harta de pasar mucho miedo, mucho mas del que creía que podía soportar porque vivir con miedo a veces se convierte en insoportable, pero sabéis que , que con lo que he vivido en este tiempo y con lo que he visto y las mamás coraje que conozco no tengo ningún derecho a quejarme, ninguno, porque aunque hemos sufrido mucho de verla pasar por algo tan gordo y tan pequeña también nos sentimos tremendamente agradecidos por haberlo terminado, y solo verla feliz y disfrutar de todo ya nos compensa, así que solo pido normalidad, siempre os lo digo, no hay nada como la normalidad en una vida.

 

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