Cuando hice la ronda de colaboraciones le propuse hacerlo a la doctora que ha llevado a Begoña desde el principio , entre otras cosas porque me parecía muy interesante su punto de vista para ver lo que pueden pensar ellos o como ven su trabajo, en fín, lo que quisiese contar me parecía de gran interés, así que cuando se lo dije en su día me dijo que lo haría y me lo daría escrito en otro momento, pasaron las navidades al final sin vernos y ahora en enero cuando hemos pasado esta revisión me lo dió y  me dijo que lo hizo en su momento y que ya no lo ha mirado mas, porque lo que te sale en ese momento del corazón es lo que vale, así que metí el papel en la carpeta amarilla del hospital de Begoña y me moría de ganas de leerlo, de hecho lo hice mientras esperábamos para hacerle el electro-cardiograma, porque Ana es especial, sensible, cercana, humana y de eso te das cuenta enseguida, su forma pausada de hablar, la forma de tratar y de mirar a los niños, la forma de explicarnos las cosas a los papás, de forma clara, sin tapujos pero para nada alarmista, por todo Ana es de las doctoras que si tienes la desgracia de que te pase esto con tu hija te gusta tener cerca.

Sin más os dejo con su testimonio, tal cual pero hoy toca reescribirlo porque me lo dió manuscrito, lo conservaré siempre:

” No sé exactamente lo que me ha pedido Yolanda , la mamá de Begoña , pero le he dicho que sí. Me llamo Ana, soy pediatra y me dedico a la oncohematología desde hace 6 años. Lo habitual , cuando explico a los demás a qué me dedico, es que me miren a la vez sorprendidos y horrorizados, y que digan cosas tales como : ” ¿ Cómo puedes ? . ” ¡ Que trabajo tan duro !” ” Yo no podría soportarlo”.

Y no tienen palabras si encima les contesto: ” Pues a mí me encanta mi trabajo”. Creo que no lo entienden porque no conocen a niños como Begoña, no saben de su fortaleza y valentía, que unida a su inocencia y alegría, nos enseña cada día que los niños son maravillosos, carecen de nuestros prejuicios  y son capaces de adaptarse a un aislamiento ó a los efectos secundarios de la quimioterapia con una sonrisa, derrochando sabiduría innata y optimismo.

Ni tampoco conocen a familias como la de Begoña, sus ganas de luchar, el crecimiento personal al que se ven obligados por las circunstancias y su infinito amor a sus hijos. Yo los conozco y los admiro profundamente, desde lo mas hondo de mi alma, porque sois inmensos en amor, generosidad , gratitud y buenos sentimientos . En definitiva, sois grandes maestros y vuestros hijos son lecciones diarias de cómo vivir con mayúsculas. Gracias de corazón.

Bueno no sé si es esto lo que me pedía Yolanda, pero es lo que siento y por lo que me dedico a esta profesión. Guardadme el secreto. Creo que me entenderéis perfectamente. Mil besos. ”

Las personas que tienen vocación y que creen en lo que hacen al final entregan lo mejor de sí mismos en su trabajo, y además aprenden de todo lo que tienen alrededor, es cierto lo que dice cualquier niño de la tercera podría dar lecciones de valentía y de optimismo a cualquiera, los niños tienen esa capacidad innata y una adaptación que escapa a nuestra comprensión, ellos si podrían hacer manuales de como superar una enfermedad sin perder ni un solo día la sonrisa, están hechos de otra pasta porque la enfermedad ha hecho de ellos seres especiales, ese sello lo llevarán de por vida y estoy segura les ayudará a ser mejores personas.

Los papás simplemente estamos al lado de quien mas queremos,  a todos nos gustaría cambiarnos por ellos y sufrimos por no poder hacerlo y no poder evitarles los malos ratos que tienen que pasar durante los tratamientos, a cambio recibimos un amor tan puro e infinito que nos sentimos recompensados por estar a su lado en todo momento.

Con Ana he vivido momentos de todo tipo, ella me dió una de las  peores noticias de mi vida, su diagnóstico, con ella hemos llegado al  final y ella me aseguró que todo iría bien y así fué, ahora me dice que con el tiempo se me olvidarán las citas, que a todos les pasa y yo le contesto que ojalá , qeu eso será una señal buenísima,  con ella pasamos cada una de nuestras revisiones, ella sabe que voy muy nerviosa y  me dice todo de momento, quiero pasar muchas revisiones y algún día llegar al final de las revisiones también y obtener nuestra ansiada libertad, mientras que eso ocurra queremos tenerla ahí como doctora, aunque sea ya en el despacho de abajo, como sea pero tener a gente cerca de tanta calidad humana siempre es bueno, para todos.

Un día le hice una carta donde le puse que cuando curan a un niño salvan a toda su familia, ya que nuestra felicidad gira en torno a su curación y a que todo vaya bien.

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