Tenía ganas de publicar esta colaboración porque de las que hasta ahora llevaba no había ninguna con lazos de sangre, la verdad es que la familia también juega un papel importante en esta historia y sin duda lo pasan mal , así que de quién mejor que de la mano de mi hermano mediano para contar como lo ha visto todo desde su perspectiva de tito , hermano y cuñado.

Nos llevamos once años así que me ha visto crecer y ver como la niña de la casa se hacía mayor, el mas estudioso y mas constante para sacarse todo lo que se propusiese, el único que heredó los ojos azules del abuelo , siempre ha tenido hacia mí un apego muy especial y ha estado muy pendiente para aconsejarme en mis estudios y en muchas otras cosas.

Estuvo aquí desde el principio porque se pidió el día cuando le dije que le iban a hacer la prueba que marcaría nuestro destino, llevábamos dos días ingresados sin saber muy bien por qué pero el se vino desde Málaga sin imaginar que una prueba que ni yo misma sabía para qué era cambiaria toda nuestra tranquila vida, pero allí estuvo él, cerca , en primera línea.

Os dejo su escrito, no tiene desperdicio, escribe infinitamente mejor que yo, entre otras cosas porque a lo largo de su vida se ha leído montañas de libros, el siempre me dice que soy de las pocas personas que conoce a las que le gusta escribir sin haber practicamente leído, me he emocionado mucho al leerlo, ahí lo tenéis:

 ” Begoña. Algún día sabrás que hay una pequeña historia detrás de tu nombre, y una razón para que tu madre te llamase así en recuerdo y en honor a su madre, a tu abuela que nunca te conoció y a la que tú no has conocido, pero que ha estado contigo en toda esta dura prueba que te ha tocado vivir, mas cruel cuando ataca a una niña tan pequeña como tu, y sin embargo ella ha estado contigo desde dentro de ti porque eres su nieta y llevas su sangre, la de una persona fuerte y con muchas ganas de vivir.
 
Quien conoce a mi sobrina Begoña sabe que efectivamente funciona sin pilas, pero que debe tener un motorcillo o algo así dentro para que pueda estar catorce horas al día, o más, con un nivel de actividad desbordante que algunas personas de su entorno, sin ir mas lejos su madre, trataban de seguir en vano, por lo que hace ya tiempo que desistieron. Siempre jugando, riendo, inventando. ¿Que como es Begoña? Para los que no la conozcais es una niña consentida pero de ninguna manera repelente, es afectiva, cariñosa, les da besitos a sus primos espontaneamente, le encanta bailar, le gusta posar porque es muy presumida, pintar las paredes (como efectivamente se puede comprobar en diferentes frescos ejecutados de su propia mano en algunas habitaciones de su casa), es muy muy alegre, y también un poco mandona. Cuando estoy en su casa siempre me manda que me siente a su lado, que vaya con ella a la habitación a jugar, que me acueste en la cama de al lado de la suya, que la acompañe al baño, y todo ello de una forma decidida e incluso expeditiva, pues no le gusta que se la desobedezca. He de decir que aunque alguna vez sea un poco cansado, en realidad me encanta que quiera estar con su tito, o sea conmigo. Otra cosa, también le gusta jugar al futbol con sus primos, y le pega que la rompe. Ah…, y odia las batas blancas y las inyecciones.
 
No he comenzado diciendo como comenzó todo para mí, para su tío.Le iban a hacer una prueba, pero pedí el día y fui a Jaén. No voy a decir que tuve un pálpito porque eso es muy fácil decirlo después de que pasó todo. Begoña vive en Jaén con sus padres y toda la familia, pero la casualidad hizo que dieran el diagnóstico a sus padres a una hora en que estábamos en el hospital sólo ellos, yo y alguien más que no recuerdo. Cuando mi cuñado Ramón me dijo las palabras que nombran la enfermedad confieso que no reaccioné enseguida. Cogí el teléfono y llamé a mi hermano y al escucharlo hablar yo mismo iba tomando conciencia de lo que acababa de anunciarle. Llamé a mi padre, y recuerdo que al escucharlo llorar al otro lado del teléfono toda la crudeza de lo que estaba pasando afloró en mi conciencia.
 
Encontré a mi hermana y a mi cuñado Ramón en una habitación en penumbra abrazados a su hija. De lo que sí me di cuenta en aquel momento fue de que allí comenzaba para ellos , los tres, un duro camino, un largo y difícil camino y una prueba fuerte y al límite, y también pensaba, porqué a ellos, porqué a Begoña.
 
Tengo que decir algo. Los psicólogos saben de estas cosas. Yo no soy psicólogo, pero la experiencia me dice que es necesario un cierto tiempo para asumir e interiorizar estas cosas. Recuerdo que durante un tiempo después,  te despiertas y la primera idea que te viene a la cabeza es, “no ha pasado, Begoña no tiene leucemia, lo he soñado”. No quiero imaginar como habrá sido esta misma experiencia para sus padres, como tras el desconcierto inicial hay que asumir, día a día, que sí, que ha pasado, que es verdad, y remontar un día más.
 
Pero pasa el tiempo. Mis compañeros de trabajo aquí en Málaga, sobre todo mis mejores amigos claro, me han preguntado de vez en cuando durante todo este tiempo por Begoña, y siempre les he contestado mas o menos lo mismo: “Bien, Begoña va muy bien”. El tiempo ha confirmado que ha sido así, pero en realidad sé que no podía imaginarme ni visualizar otra cosa que no fuese que todo le fuera bien. Por suerte, gracias a Dios, al destino o a la estrella que la ha guiado así ha sido. Pero otras fuerzas positivas también han influido. Quiero decir algo acerca de los padres de Begoña, mi cuñado Ramón y mi hermana Yolanda. Al comienzo de todo pensaba en vosotros y lógicamente me preocupaba cómo podríais afrontar todo esto y cómo os afectaría personalmente. Ahora puedo decir, y me da igual que pueda sonar un poco cursi, lo que siento, y es que habéis sido los padres que le han dado a Begoña todo el cariño, todo el amor y toda la fuerza que unos padres pueden ser capaces de dar a un hijo enfermo. Claro que sé que ha habido momentos malos, momentos de bajón, pero uno a otro os habéis retroalimentado formando un equipo fuerte y unido, por el bien de Begoña.
 
Mi cuñado Ramón seguro que me disculpa, pues voy a decir algo sólo para mi hermana. Quizá os parezca exagerado si digo que tiene un don, y no me extraña. Pero lo he dicho siempre, no sólo ahora. Algunas personas nacen con el y otras, la mayoría, no lo tenemos. Es la facultad de la positividad, de impregnar el ambiente o el lugar donde está de buen rollo, es una gracia especial. Es como sacarle punta a las cosas más anodinas y cotidianas de la vida y transformarlas y darles un carácter más ligero desde un sentido del humor sutil y especial.
 
Quizá alguien podría pensar que voy a decir que Begoña ha heredado ese don. ¡Pues si, habéis acertado¡ Conozco o a su madre desde que nació, o sea a mi hermana Yolanda, y sé lo que se parecen. Estoy recordando ahora cuando tenías dos o tres años y la llevaba a la guardería, a las Salesianas, en frente de nuestra casa en Terrassa. Eras muy pequeña y te quedabas llorando. Hace no mucho estaba en tu casa un día entre semana, te acordarás. Begoña dijo que quería que la llevara al cole el tito Paco. Me hizo una ilusión especial pensar que te llevaba a tí cuando eramos niños hace más de treinta años y ahora llevamos juntos al colegio a tu hija, Begoña, por fin curada.
 
También recuerdo el día que estando en tu casa sonó el timbre y Begoña empezó a llorar y a decir “pinchar no”. Al principio no entendí. Era la ATS que venía a ponerle una inyección. Por la forma de llamar, por la hora, ella lo sabía. Los niños que llevan tanto tiempo en tratamiento desarrollan este sentido. Son muchas veces, infinidad de veces, de manipulación para coger vias, inyecciones, quimioterapia, muchos malos momentos y dolor en el curso de su enfermedad. Por eso pienso firmemente que estos niños ya nunca serán los mismos, que tienen otro pellejo, que han vivido una experiencia tan llena de momentos malos que eso los hará mas fuertes. Han llegado más hondo en la vivencia del dolor que la mayoría de los mortales, han vivido más al límite y eso también los hará personas especiales.
 
 
No hace mucho fuí a comprarle su regalito de cumpleaños a Begoña.
– Quiero una caja de pinturitas para la cara y las manos. Son para una niña.
– Tenemos estas cajitas, qué edad tiene la niña?
– Cuatro años.
– Entonces no las puede utilizar, son a partir de 5 años.
– No se preocupe, la niña es muy precoz.
– Cómo dice?
– Nada, que me las llevo.
 
Y es verdad que es muy lista, y como creo que ya dije, también muy coqueta.
 
Ha habido en mi vida y creo que en la de toda nuestra familia otras noticias durante todo este tiempo. Pero tu curación ha sido nuestra noticia, la que de verdad importa.  La más grande.
 
Os quiere siempre vuestro tito, hermano y cuñado, Paco “.
 
Ha descrito a la perfección el carácter de Begoña, lo fuerte que es y las pilas alcalinas que tiene, además de decir mas o menos el origen de su nombre, y con respecto al don del que el habla, lleva mucha razón, ese don sin duda lo tiene Begoña, esa facultad de positividad, de estar siempre bien y a tope a pesar de todo, de llenar todo de alegria , ese don  lo tiene ella, yo no sé si lo tuve en algún momento, mi hermano ya me lo ha comentado alguna vez, pero  durante este tiempo se ha escondido o incluso esfumado en muchas ocasiones , pero nunca delante de Begoña, con ella siempre hemos dado lo mejor de cada uno, su papá y yo porque ella no merecía otra cosa , ella siempre estaba bien y reía todos los días y eso hemos hecho nosotros también.
El nos conoce muy bien, nos quiere mucho y es una suerte tenerlo de hermano , su escrito tiene mucho valor para mí y algún día también lo tendrá para Begoña, te queremos mucho tito Paco, y a los primos.
Os pongo  fotos, la primera apenas unos días antes del diagnóstico, otra durante el tratamiento cuando fuimos a su casa, las navidades del año pasado y otra en la fiesta del final. Y otra con sus primos con los que no se cansa de jugar ( con la camiseta del Malaga que le regaló su primo Manuel con su nombre, al final me la hacen boquerona).
 
 
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