Ayer ya os comenté algo que se me había ocurrido y quería hacer para el blog, fué una idea y para ponerla en marcha necesitaba la colaboración de algunas personas que como dije ayer leyeran habitualmente el blog, y fuesen importante para mí en algun aspecto o en el proceso de Begoña.

La primera colaboración es de alguien muy especial, no la conozco en persona, solo virtualmente, nisiquiera ella sabe como llegó hasta mi blog pero fué por medio de el como la conocí cuando me puso un comentario, la conocí en sus dos versiones, en la identidad de su blog y luego en la suya propia en el facebook, cuando me dí cuenta que eran las dos la misma persona ya la tenía bien fichada, me pasé muchos días de un verano leyendo todas y cada una de sus entradas, porque escribe de una forma que engancha , tiene un humor y unos valores que me gustan mucho.

Ella hacía ya su blog cuando a su hijo mediano se le cruzó esta dichosa enfermedad en el camino, a partir de ahí también empezó a hablar mucho de el, podéis leerlo en el enlace que ella misma os dá en su escrito, hoy justamente se cumplen cinco años del diagnóstico, así que si hacéis bien las cuentas su hijo lleva tres años curado y sin medicación, mas los dos lógicos del tratamiento.

Mi objetivo que os ayude a visualizar el futuro, yo le digo que le sigo los pasos, porque son muy buenos y porque me lleva dos años y medio de ventaja, pero quiero que la conozcáis , ella describe como nadie lo que se siente aunque todo termine, tiene una familia preciosa, tres hijos, y siempre ha tenido conmigo palabras de aliento y de cariño y me ha resuelto dudas cuando la he necesitado, esta es mi primera colaboración, espero que os guste, lo pongo tal cual ella me lo envió ayer:

Si te digo la verdad no recuerdo exactamente cuál fue mi primer contacto contigo. No sé por qué, cuando publicabas algo en el blog yo lo veía en mi Facebook, quizás tenemos amistades en común, tengo que reconocer que estoy lejos de ser experta en redes sociales.

Si sé que hubo una primera vez en la que publiqué un comentario en tu blog dejándote la dirección del mío y me sorprendí mucho cuando fuiste capaz de relacionar a la Reina Mermelada con mi verdadera identidad de FB.

Me pides que escriba algo desde mi perspectiva de madre pasados los 5 años de diagnóstico (10/12/2008) y con tres a nuestras espaldas sin tratamiento alguno (se cumplirán el 19/01/2014). Lo intento.

Es el diagnóstico que nadie quiere escuchar y si es el diagnóstico de un hijo aún menos. El cáncer infantil existe, aunque todos confiamos, “sabemos”, que a nuestros hijos no les va a tocar, al fin y al cabo es una enfermedad rara.

No voy a pararme en recordar aquellos momentos, si alguna creéis que leerlo os dará fuerza para seguir podéis hacerlo en http://www.mermeladadeamor.blogspot.com. Hoy sólo quiero contaros que esta es una experiencia que cambia la vida.

El miedo empieza a formar parte de ti, como tus manos o tus pies y no hay nada que hagas que pueda hacer que te libres de él. No diré que es como una verruga, porque estas se quitan, es, como tener una pierna más corta que otra, que con un calzo en el zapato no te impide caminar pero que sabes que está ahí.

Mi hijo dice que soy una pesada, que le pongo mil veces el termómetro y le pregunto mil una si está bien. Mis padres y demás familia, incluido mi contrario, opinan lo mismo, pero el miedo es más fuerte que tú, quizás sólo tú ves la amenaza, pero esa amenaza es real. Es cierto que el tratamiento fue bien desde el principio (no quiero pararme en los tropiezos o no daré pie con bola), mi hijo reaccionaba como debía y realmente yo le vi mal durante dos meses, luego fue recuperándose. En el hospital todos nos animaban y yo aprendí a correr con mi “calzo”. Pasó el tiempo del protocolo y llegó el final del tratamiento. Digamos que estamos subiendo a una montaña y hemos alcanzado una primera cota, ¡y con un “calzo”, eso sí que tiene mérito!.

Pero hay que seguir subiendo, y en la subida nos quitan el oxígeno que nos da el Septrin, que oye, mucho no hará, pero después de tanto tiempo le tienes cariño. Y llegas a una cota más alta el día que le quitan el port-a. Y en ese momento crees que necesitas un “calzo” que ocupe la mitad de tu pierna. Caes a un abismo, es un ¿se acabó?, puede ser, pero nunca lo creí así.

Y seguimos subiendo, ya quisieran los que suben “ochomiles” alcanzar cotas como las nuestras. Nosotros subimos a una montaña en la que yo, hoy por hoy, aún no veo la cima, subo, subo, con confianza, ¡pero con mi “calzo”!. Y sé que llegaré al final el día que vea (desde allí donde entonces esté) que ni hijo, Sol es viejecito y está rodeado por una familia que le quiere. Entonces tiraré mi calzo y le daré en la cabeza para que sepa que no se librará de mí en toda la eternidad.

Te lo dedico Yolanda, con todo mi cariño para ti y para Begoña.”

  Se lo agradezco porque me encanta su forma de escribir y contar las cosas y porque como dice ella el miedo es algo que forma parte de nosotras pero que aprendes a vivir con el , se hace algo mas llevadero cuanto mas tiempo pasa, ella lo llama andar con calzos, yo llevar una losa, pero se puede vivir así, claro que se puede y disfrutar mucho, solo nos hace falta verlos crecer y felices, la losa yo la llevo con gusto, lo que dice de verlo desde donde esté viejecito, me encanta.

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