Las mascarillas nos acompañaron desde el principio del aislamiento hasta casi el final, al principio a mi me costaba hasta respirar con ella, supongo que tambien influia el agobio por estar encerradas y el shock de la noticia, pero te acabas acostumbrando a ella y duermes y lo haces todo con ella, Begoña se acostumbró desde el minuto 0 a vernos asi ( lo que siempre digo de la capacidad infinita de adaptación de los niños), aunque ella nunca las ha soportado y eso ha sido un problema pero de momento no le ha acarreado ningun contratiempo.

Lo que siempre recordaré de los dias que estuvimos con mascarillas es las miradas , son miradas mas profundas y con mucha mas carga emocional que las simples miradas del dia a dia,unas miradas que reflejan lo importante que es tener a esa persona cerca en el caso de Begoña y la fuerza que me daba ella a mi, supongo que esto solo lo puede entender las personas que hayan estado en la misma situación, pero es así, esas miradas me las quedo guardadas en un rinconcito muy especial de mi corazón como una de las cosas agradables dentro del infierno y las mascarillas quiero dejarlas bien apartadas de mi y si Begoña las necesita en algun momento porque tenga que ir a algun sitio con gente enferma o por alguna situación puntual o para el cole espero aprenda a soportarlas, aunque lo dudo la verdad.

De todas formas el dia en que nos las quitamos fué una sensación nueva de libertad, que bien darle besos sin mascarilla, que bien que mi niña viese mi sonrisa, las miradas estaban pero ya eran distintas, aunque yo siempre las recordaré.

Hoy una cancion que habla de la mirada:

Y una de las cosas mas bonitas que tiene mi niña es precisamente eso su mirada, una foto tambien de dias antes de su enfermedad en la que destacan sus profundos ojos negros:

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